
La primera vez que oí hablar de Gilles fue gracias a Jelle, de Chopper Barn. Durante su viaje por España, pasaron la última noche en mi cabaña, cerca de Madrid. Fue allí donde Jelle me dijo que cuando fuese a Málaga para preparar el festival, tenía que ir a verlo a su casa. Así lo hice: una semana antes bajé para prepararlo todo y lo llamé por teléfono. Quedamos en que me pasaría una tarde a verlo y a tomar una cerveza con él.
Conozco Málaga muy bien pero nunca había estado en esta zona de Mijas, anduve varios kilómetros por un carril de tierra hasta que por fin llegue a su casa. Me recibió con una sonrisa que siempre lleva puesta y me invitó a pasar a su taller.
Cuando entras allí te quedas fascinado, te quedarías a vivir sin pensarlo. Está lleno de miles de detalles, Triumphs de los sesenta con las que él compite, cascos antiguos, botas de flat truck, herramientas… en fin, todas esas cosas que si estás leyendo esta revista te gustan, además todo con un gusto increíble.
Por suerte para mí, vino a nuestro festival con dos de sus maravillosas motos y desde entonces nos hemos visto un par de veces. Siempre es genial verle. Es muy interesante escucharle contar los proyectos en los que anda metido: ‘Estuve compitiendo en el rancho de Valentino’, ‘Me voy a un rally en Sevilla con mi Triumph’, ‘Cuando estuve compitiendo en California…
Un tío feliz, que sabe que está viviendo la vida que quiere (cosa que no es fácil) y va a disfrutar.


Háblanos de tus inicios con las motos. Sabemos que no empezaste a montar de niño como mucha gente de tu entorno.
Empecé a montar enduro cuando tenía 25 años, sin ningún conocimiento y sin nadie que me guiara. Si no vienes del mundo de las motos, es realmente difícil encontrar a la gente adecuada que te ayude o te repare la moto, sobre todo si es una moto clásica. Aprendí a base de golpes, rompiendo la moto y obligándome a aprender poco a poco cómo funciona todo. Siempre he tenido ganas de aprender y me ha interesado meter mano a las máquinas. Aunque al principio era malísimo, ahora puedo decir que sé un par de cosas y que, cuando hago algo, lo hago bien.
Me encantan las reparaciones estilo “bush mechanic”, pero solo cuando estoy perdido en mitad de la nada; si estoy arreglando una moto en mi garaje quiero hacer un buen trabajo. Mi lema durante las carreras de larga distancia —y básicamente en la vida— es: “mientras siga funcionando, no abandono”.
¿En qué momento se convirtió tu pasión en tu forma de vida?
Empecé a competir con motos clásicas en 2016 y enseguida se convirtió en parte de mí. Empecé a organizar fines de semana de flat track con amigos para celebrar mi cumpleaños o el de algún colega. Poco después, cualquier excusa era buena para montar un fin de semana de circuito o llamar a todos mis amigos para irnos de “aventura enduro”.
¿Cómo decidiste empezar a correr con motos clásicas?
Hell On Wheels 2016, Los Ángeles, California. Una carrera “por diversión” organizada por algunos de los pilotos de motos clásicas más auténticos que he visto. Tienen una categoría que se llama Vintage British Twins.; yo estaba de espectador, y ver a todos esos tipos a fondo, codo a codo, fue algo que me cambió la vida. ¡Eso era lo que quería hacer!
Hablemos de las motos con las que corres. ¿Cuál es la historia detrás de cada una?
Mi principal moto de flat track es una moto profesional de los años 70. Una Triumph 750 con chasis Champion, con todo lo bueno. La pilotó el 23 Dave Hansen. Tengo una foto de Dave liderando y batiendo a Kenny Roberts en el TT Nacional del Houston Astrodome de 1974. Y con esa misma moto conseguí vencer a uno de mis ídolos del flat track estadounidense, el 23 Jeffrey Carver, en la carrera DTRA Greenfield Flat Track de 2022. Todavía no sé cómo lo hice. Hay un artículo sobre la moto y la carrera en Sideburn nº 53.
Otra de mis motos favoritas es mi Triumph TR6SC de 1966 montada en un chasis BSA Goldstar. La moto se construyó y corrió en Fresno, California. La compré en 2020 y jamás la venderé. Es una bestia: cigüeñal aligerado, pistones de alta compresión, árboles de levas de competición, culata trabajada, magneto ARD…
Otra moto que tengo y adoro es mi Honda XR600 de 1991, prácticamente de serie, solo el motor está preparado para rallies vintage. ¡Vamosss!
¿Qué carrera ha sido la más significativa para ti?
Red Bull Day In The Dirt California 2024. Corrí contra todos los tipos que hicieron que me enamorara de lo que hago hoy. Rápidos, divertidos y auténticos. Al principio estaba intimidado, pero luego recordé que yo también sé ir rápido, así que me concentré y les pateé el culo, jaja. Terminé segundo en mi categoría. Ese mismo día me seleccionaron junto a algunos de los pilotos más rápidos de cada clase para correr el Dash for Cash (van alrededor del público recogiendo dinero, y el ganador se lo lleva todo). Fue una carrera brutal al atardecer, con muchísimo polvo y muy seco. Iba tercero detrás de Tyler Bereman; para alguien que está muy lejos de ser un piloto profesional de motocross, eso fue increíble. Correr agotado, respirando a boca abierta tragando polvo mientras gritas dentro del casco… un momento muy de “hell fucking yeah”. Algo que guardaré para siempre.


¿Cómo surgió la portada de Dice Magazine y cómo empezó tu patrocinio con Red Wing?
Todo fue muy orgánico. Con The Roadshow organizamos viajes off-road de inspiración vintage en el sur de España. Uno de esos viajes es una ruta de enduro de 5 días inspirada en los 90. El último día, uno de los participantes se presentó diciendo que trabajaba para Red Wing, que le encantó el viaje y que le gustaría colaborar con nosotros en el futuro. Un año después estábamos rodando la campaña de las Red Wing Pecos en nuestra casa.
La portada de Dice Magazine es algo que me llena de orgullo. Dean vio imágenes de la carrera Biltwell100 que hice en abril de 2025; tuve un pinchazo al principio y seguí como fuera. Al final tuve que cortar el neumático y seguir con la llanta desnuda. Recorrí así 50 millas hasta que la llanta se rompió. La historia se propagó como fuego y una cosa llevó a la otra, la historia salió en el número 109 de Dice Magazine con una portada desplegable edición limitada, fotografiada por mi amigo Shane Benson.
¿Cómo acabaste viviendo en Andalucía?
Nunca me sentí realmente en casa en Bélgica; siempre pensaba que quería vivir en otro clima y con otro estilo de vida. Durante algunos años mi mujer y yo buscamos dónde queríamos vivir: Francia, Portugal, España. Después de recorrer todos esos países, nos dimos cuenta de que Andalucía era ideal para nosotros. 30 días de lluvia al año, comparado con Bélgica donde probablemente llueva 300 días. ¿Hace falta decir más?
Háblanos de tu proyecto RoadShow.
Siempre me ha gustado organizar cosas, juntar a la gente y crear un estilo particular. Así nacieron estos viajes con temática vintage. Una ruta off-road inspirada en los años 60 con viejas Triumph, Ossa… Cascos abiertos, pantalones y guantes de cuero, chaquetas enceradas. En las primeras ediciones incluso grabábamos todo en Super8.
Ahora ha crecido hasta convertirse en experiencias de un solo día donde te vestimos de pies a cabeza con equipo vintage y salimos a rodar con Ossa de 1974. Lo único que tienes que hacer es reservar un billete a Málaga.
¿Qué otros pilotos te inspiran? ¿Por qué?
Los que más me inspiran son Forrest Minchinton y Dimitri Coste.
Ambos hacen grandes aventuras con pasión y estilo. ¡Son auténticos!
¿Cuáles son tus próximos proyectos?
En el mundo actual del copiar-pegar solo puedo decir: ¡top secret! 🙂
¿Cómo es un día normal en tu vida?
Cada día es una aventura, especialmente en el sur de España.
¿Qué te gustaría hacer que todavía no hayas hecho?
Hay una cosa que no he hecho aún y que me encantaría hacer, y probablemente la haga en 2026. Pero tendrás que esperar para verlo.
