Hemos tenido la fortuna de poder sentarnos a conversar con Alicia Sornosa, que es periodista especializada en motor además de experimentada motoviajera. Nos ha contado sus aventuras y desventuras a lo largo y ancho de este mundo. En 2013, tras un año y medio de viaje en solitario, se coronó como la única mujer de habla hispana en dar la vuelta al mundo. Desde entonces no ha podido detenerse. Por si esto fuera poco, en 2017 publica su primera novela “360 grados”.

Sus numerosos seguidores, la calidad y humanidad de los reportajes de sus viajes le auparon para que en 2019 recibiera el premio al Mejor Viaje del Año por su ruta africana. 

Acaba de conseguir el Récord Guiness, junto con Acerbis (que celebra su 50 aniversario), de mayor distancia recorrida sin repostar llegando a Cabo Norte desde Milán a manos del prototipo AC50, basado en una Monkey 125. Toda una aventura

Alicia Sornosa

¿Cuándo empezaste a andar en moto? ¿Cuándo empezó tu afición por las motos?

¿Sabes lo qué pasa? Que en mi familia hemos estado siempre muy unidos a la competición en general, porque mi padre era piloto de coches.

Y tú has sido copiloto también.

Yo he sido piloto de coches. Entonces coches, motos…. todo lo que fuera competición como la Fórmula 1, se vivía. En mi casa no ha habido fútbol. Pero como te digo, es más, no me gusta. No sé de qué va. No sé los nombres de los jugadores. No entiendo por qué en el telediario ponen media hora de fútbol. Que pongan media hora de motos también!!

Mi padre, además, fue periodista de motor. Él empezó trabajando en Centímetros Cúbicos y después montó una productora y hacía un programa de motor que se llamaba Turbo, que se emitió en la primera televisión local cuando salieron las locales de España

¿Viajar en moto era cómo te lo imaginabas antes de hacer el gran viaje?

No, Yo me imaginaba que era más fácil, menos cansado. Y no sabía que podía llegar a ser tan chulo porque no me imaginaba hasta dónde podías llegar con una moto. Este pique de la vuelta al mundo fue porque había un chico que se llama Fabián C. Barrio, que era otro que tampoco era motero, cogió su Yamaha y se fue a dar la vuelta al mundo e hizo una que web se llamaba Salí a dar una vuelta.

Entonces yo ya tenía mi moto de trail y estaba impartiendo unos cursos de off road. Un día, un amigo mío, otro que es un tarado de las motos me dijo “vente con nosotros”. Menuda llorera. Menuda llorera metiéndome por el campo. Mi moto nueva, reluciente, sin un rasguño y me caía. Yo no tenía ni idea. Estaba metiéndome por unos sitios y claro, yo dije que a mí esto no me vuelve a pasar. O sea, yo no me vuelvo a poner a llorar encima de esta moto, me niego. Entonces me fui a hacer cursos de off road para aprender a manejar la moto, que luego al final no te sirven para nada o para muy poco.

Algo aprenderás.

Los cursos con la moto sin equipaje, que es como la vas a llevar de viaje, sirven para poco. Cambian las inercias, los pesos y nunca se maneja igual cargada con maletas.  Cuando organicé «cursos para viajeros» lo primero que les pedía era que viniesen con la moto cargada, con maletas y si las traían vacías, les metía un saco de arena para que las manejasen de la manera más realista posible.

¿Qué vínculo tienes con tus motos? ¿Tienes algún vínculo especial?

Mientras las tengo, sí. Pero como me las van cambiando al cabo de dos años, no las puedo coger mucho cariño.

Has tenido que tener infinidad de situaciones chulas, de todo. O sea, chulas me refiero a complicadas y a situaciones de euforia y diversión máxima y situaciones de «me cago en Dios, dónde coño me he metido”?

Es que es que hay veces que no lo ves. No lo ves y de repente dices “es que no puedo ni dar la vuelta, estoy en una movida que Dios mío, qué voy a hacer?” Pero bueno, de todo se sale.

Un imprescindible que llevas sí o sí en tu viaje. Algo que no falla.

Unos zapatos de tacón. Sí, siempre lo cuento. Sí, una sandalia de taconcito y un pintalabios. Y unos pendientes. Siempre. Porque nunca sabes dónde vas a acabar. Y me ha pasado que me han invitado en algunos países a la embajada a comer o a cenar. Y claro, un vaquero, una sandalia… Y aunque sea una camiseta blanca con un pañuelo que me compro ahí o el morrillo rojo. Con eso una chica va como un poquito más vestida. Pero sí, nunca me faltan unas sandalias y unos zapatos de tacón.

¿Tú arreglas tu moto cuando tienes alguna avería?

Todo lo que se puede arreglar, sí, pero claro, en estas motos quién les mete mano? Pinchazos, cables, cables de freno, aceite, filtros….. Es si se cambiarlo sin problema.

Alicia Sornosa
Alicia Sornosa

Pero claro, estás motos tan nuevas no te habrán dado ningún problema. Pero, ¿si lo tienes?

A mí me ha pasado en Nepal, en Katmandú, que la piña de arranque no funcionaba.  Se debió llenar de polvo o algo y llamé a Ducati Katmandú.

Con la BMW me han pasado más cosas. El embrague, en la ruta 40, del barro que había me lo cargué y de casualidad encontré en Puerto Natales o no sé dónde, un señor ahí, en el culo del mundo, que tenía un embrague de una 800 que es el mismo que la mía y lo pude cambiar ahí mismo. Pero lo peor que te puede pasar es que tengas que estar una semana en un sitio esperando a que te llegue una pieza. Pero suele haber concesionarios en la mayoría de países, claro, en África en algunos, pero cerca siempre tienes un concesionario de la marca.

¿Qué pensamiento o emoción que te hace continuar?

¿Qué es lo que me hace continuar? De mis pensamientos y de mi. Pues mira, lo primero, pensar que la única persona que quiere estar ahí soy yo. Que nadie me ha puesto ahí. Estoy haciendo lo que quiero y tengo que aprovechar el tiempo, que esa es otra de las cuestiones para mí básicas. El tiempo. Me faltan tres vidas y estoy intentando aprovechar ésta al máximo y eso es lo que me hace continuar.

Y cuando estoy en un problema gordo, como cuando se me cae muchas veces la moto o que estoy subiendo por un sitio de piedras y no me atrevo, vuelvo a pensar siempre lo mismo: “¿Quién te ha puesto aquí? ¿Por qué estás haciendo eso?” Y eso me da siempre fuerza. Pensar en que hay otras personas amigas que están currando en una oficina, un trabajo de mierda, aguantando a un señor, a una señora que no les cae bien y puteados, que le están quitando tiempo de estar con sus hijos porque están más tiempo en la oficina. Yo estoy donde quiero estar, donde yo me he puesto y sin prisa. Eso es lo que me impulsa a seguir. Luego también muchas cosas secundarias; el orgullo que una tiene su orgullo y no, “no, no voy a volver, voy a terminar me cueste lo que me cueste, pero yo no doy un paso para atrás, vamos, ni para coger impulso”. Al final te das cuenta que eres un ejemplo para algunas personas. Yo no le puedo fallar ni a todos los que me siguen, ni a esas personas que a las que he inspirado para superar determinadas cosas. Y es otra cosa que te empuja.

¿Cómo te sientes cuando vuelves de un viaje?

El síndrome de la vuelta a casa es horrible. Cuando volví la primera vez, después de un año y medio sin parar, no sabía ni dónde estaba.

Una desconexión con todo tu entorno.

Sí, sí, sí. Con todo. Con tus amigas, con el ritmo de vida en general. Porque todo el mundo va atacado y tú vas súper despacito y tranquila. Llegaba tarde a todos sitios, ya no era capaz de calcular el tiempo que necesitaba. No era consciente de cómo corría el tiempo, porque el tiempo es relativo y aquí corre mucho más deprisa que cuando yo estaba de viaje. Y luego desconectas mucho de de lo que está pasando la sociedad. Yo me acuerdo cuando regresé de la vuelta al mundo, yo iba con una sonrisa de oreja a oreja. Yo era la persona más feliz del mundo después de pegarme ese viaje. Claro, entonces iba por la calle sonriendo y mirándole a los ojos a la gente y la gente me miraba mal y fue un shock darme cuenta de “ostras, es que la gente me está mirando como si fuera una chalada o una psicópata, porque voy sonriendo por la calle y les miro”. Bueno, pero es que es así. Eso es lo que yo sentí y es lo que me pasó. Es verdad que ya cuando estás aquí un tiempo, ya estás trabajando y aunque salgas y vuelvas, pues ya tengo como el hilo más cogido. Ahora estoy deseando pirarme. Pues eso, un año.

Además tu cambio, que si tú estás viajando o en Madrid, si es que podrías ir a cualquier otro lado donde el ritmo no tenga nada que ver con eso.

Mis amigos y familia están en Madrid. Mi ciudad me encanta. Igual que me gusta estar en medio de la nada, en una tienda de campaña o un lugar perdido, me gusta echar de menos la ciudad y regresar a mi hogar. Soy de las que sale sola al bar de enfrente a charlar con los «parroquianos» y tomarme una caña.

Será por la energía de la ciudad. Vamos, que parece que la vida no depende de llegar a tiempo.

Pero al final es mi sitio.

Si tú eres de aquí, es tu sitio.

No te digo yo que en un futuro pueda vivir en otros lugares, o si mi pareja fuese de fuera. Tengo un apartamento de 50 metros, me encantaría tener una casa más grande, pero con esta es suficiente. Y no estoy tanto tiempo en casa como para aburrirme de ella . Justo antes de la pandemia estaba en Senegal con una amiga «Reichel Indomable». Pasamos tres meses entre Senegal y Marruecos, ¡casi no podemos regresar a España! de  solo pensar en quedarnos en Marruecos….en plan broma decíamos que en un país donde no se puede beber tranquilamente una cerveza no nos quedábamos ni de coña.

Una tortura.

¿Quedarme allí? Me aburrí. A ver. No sabía ni para cuánto había.

Alicia Sornosa
Alicia Sornosa

¿Cual es el país al que tienes ganas de viajar?

Un sitio donde no he estado que quiero ir es Brasil. He recorrido todo Sudamérica excepto Venezuela, Brasil y Paraguay. Y las guayanas que están ahí, que no se las ve. Y tampoco conozco Nueva Zelanda, pero está tan lejos. Cuando estuve en Australia era caro ir.

¿Era caro, ir desde Australia?

Era muy caro.

¿Cómo haces con la moto en esos viajes a otros continentes?

La he metido en aviones y en barcos. En barco tarda un mes en llegar a destino.

¿Para ir a que destino has usado barco o avión?

En barco he hecho desde India hasta Australia y el resto ha sido en avión. En un avión tarda una semana en llegar. No es una locura. Es muy guay porque además la diferencia entre un aeropuerto y un puerto es que en el aeropuerto es todo más moderno, está todo automatizado. Es como recoger mercancía de TNT o de UPS o de tu vas ahí, ya has pagado todo, recoges y te piras, te dan la caja con la moto, la montas y te largas. En un barco que parece siempre más barato, 500 € y luego otros 200 del fixer, otros 300 de la warehouse que lo han tenido ahí, otros 150 de la grúa que lo ha sacado. Si antes de la pandemia, por unos 1500 por trayecto podías llevar una moto. Si vas a estar seis meses en un sitio te sale más caro alquilarla. A partir de tres meses el alquiler de la moto te cuesta lo que te cuesta el avión ida y vuelta. Entonces por 3.000 €, que es lo que te cuesta alquilar una moto tenías tu moto.

Y ahora con la crisis que ha habido de todo el transporte te cobran 3.000€ por un trayecto.

¿En qué país has sentido que la presencia como mujer aventurera es más incómoda?

En Egipto.

¿En Egipto?

En Egipto no lo pasé nada bien. Era en 2011, octubre. Creo que estaba cuajando toda la movida de la primavera egipcia. El país estaba súper raro. Yo mido los países  sí tienen buen ambiente o no, por la cantidad de mujeres y niños que haya por las calles. Aquí ves niños, gente, mujeres. En el momento que empiezas a no ver mujeres ni niños…. ¿Ojo que ahí está pasando algo, no? Egipto estaba así de raruno y me sentí muy mal porque, pese a que con el equipo de moto vas tapada hasta el cuello, intentaban tocarme; al devolverme los papeles (en la mano) cuando me quitaba el caso 

¿Tocaban para marcarte o te tocaban por…?

Tocaban por tocar (las narices) y por sentirse más «machos», como diciendo «tenemos el poder de hacer lo que queramos contigo».

En ese país me he sentido incómoda. Y luego en India me pasó una cosa. No me ha pasado nunca nada, porque primero tengo, o sea, pienso mal antes de que me lo hagas, ya estoy yo pensando que tú me la vas a liar y me largo. Después de haber estado yendo durante 10 días a una oficina de cargo; conseguí meter mi moto en un barco rumbo a Australia. Para dar las gracias al señor que me atendió les llevé un regalo a la oficina. Su jefe se tomó la libertad de venir a mi hotel a agradecérmelo. Mira que aviso siempre en las recepciones: «que no suba nadie a mi habitación, me llaman antes». Y en esta ocasión el «jefe» subió con el botones del hotel. Dejé la puerta abierta de par en par, no pensé en cerrarla en ningún momento. El hombre se me insinuó diciéndome que me quería dar un masaje…salió de allí fumándose un pitillo, no se que pretendía que pareciese, pero a mí ni me tocó.

¿Tú ya habías hecho los tramites para mandar la moto?

Sí, sí, ya estaba todo hecho.  Son las únicas cosas que me han incomodado de ese país y que y que me ha parecido extraño. Pero en India son muy de meter mano.

Diría que poco me parece.

No es tan crudo como os parece.

¿Cuéntanos tu último reto con Acerbis?

Participar en el reto AC50 Acerbis ha sido toda una aventura. Lo primero porque ha sido una aventura personal ya que he tenido que compartir el tiempo con otras diez personas, diez italianos y con otros dos pilotos.

Ha sido una experiencia muy divertida, aunque también he necesitado muchísima concentración porque las cuatro horas que me tocaban diarias encima de la AC50 había que intentar consumir el mínimo de combustible posible, estar muy atento y aguantar los bandazos que te daban los camiones, por ejemplo, en las autopistas e ir a una velocidad muy reducida te da mucha rabia cuando vas en moto.

Además, la llegada a Cabo Norte, que yo fui la encargada de llevar la moto hasta la bola, fue super emocionante. Luchando contra el viento, tuvimos que parar el día de la llegada a 35kms porque había un viento de fuerza 10 con vientos de cincuenta nudos, que son unos 90 kilómetros por hora y se estaba poniendo muy peligroso porque la moto sin combustible, sin peso y con todo ese carenado gigante que lleva del depósito se me movía de lado a lado en la carretera por lo que el técnico decidió que deberíamos parar. Al día siguiente, a las 5 de la mañana, partimos para terminar esos 35 kilómetros y, la verdad, es que fue super emocionante la llegada

(Visited 821 times, 1 visits today)

1 Comment

  1. Jose Loredo agosto 25, 2023 at 12:09 am

    What a great article.

    Reply

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *