OLD AND PROUD

Hace algo mas de dos meses tuvo lugar el episodio cinco de una saga cada vez más interesante. Una serie que deambula alrededor de unos muertos vivientes de dos ruedas, con aliento a gasolina mal combustionada y lamentos ensordecedores.

Mas allá de la lamentable analogía, Old and Proud es el evento mas interesante en la península ibérica y poco a poco y sin pretenderlo, se ha hecho hueco en las agendas de los aficionados a las Harleys históricas customizadas de toda Europa.

Fotos Sergio J.Gomez @gorritowip
Texto: Ramón Gónzalez @holyxiron
Gracias Jose Shovel @joseshovel

He estado intentado ilustrarme acerca de la historia de los Bike shows para poder adornar un poco mejor este texto, poner en situación al lector y al mismo tiempo tratar de aprender algo de historia de esa que te hace quedar por encima de los demás en conversaciones sobre motos, de esas en las que los datos irrelevantes y difíciles de corroborar marcan la diferencia. Te puedes hacer el listo y nadie se va a molestar en comprobarlo, vaya.

Como en este mundo digital es imposible encontrar información con mas de una década y lamentablemente es muy jodido encontrar información fuera de revistas de la época o blogs muy especializados cuyos enlaces ya han caducado, y que conste que lo he intentado acudiendo a las Roller que tengo por casa (afortunadamente los japoneses se han encargado de venerar y preservar toda la cultura que los propios americanos han menospreciado), e incluso a «The Chopper, the real history», una suerte de enciclopedia acerca de la historia de las motos americanas custodiadas. Pero nada, imposible. Incluso me he repasado algunas «Chopper Magazine» de finales de los 60´s con la esperanza de encontrar reportajes fotográficos de eventos de la época, y otra vez nada, terreno baldío.

Asi que me voy a centrar en puntualizar la diferencia entre un Bike Show y un evento como Old and Proud, al que deberíamos categorizar como un «Bike Meeting».

Un Bike Show de toda la vida consiste en un concurso de talentos en el que constructores primitivamente de hotrods y mas tarde de choppers compiten en una exhibición de imaginación a menudo exacerbada, rodeando los vehículos con una escalada muy loca de parafernalia, tal como plataformas de espejo o incluso giratorias, nubes de algodón simulando humo en los escapes, maniquís anatómicos de esqueletos simulando ser los conductores fantasmagóricos. Al menos en los albores de esta subcultura, la época dorada los bikeshows en los que Ed Roth era el amo y señor y toda esta movida era algo mas fresca y espontánea.

Actualmente en esa categoría los máximos exponentes a nivel global podrían ser El Mooneyes Hot Rod Custom Show de Yokohama, Japón en el que la firma nipona este año celebra su 32 edición. Sin duda uno de los más longevos y claramente el más grande e importante a todos los niveles.

El segundo ejemplo seria el Born Free de California que este año que viene acontecerá su edición número 16 además de la 4a de su franquicia Born Free Texas. Este evento es una combinación de los dos categorías a las que nos referimos puesto que cuenta con un importante Bike Show en el que han brillado como estrellas invitadas nombres como Jeremiah Armenta de Love Cycles y Max Schaaf de 4Q en sus primeros años, y otros nombres de constructores en alza como Masaya Kosaka que fue parte de Expensive Thrash y ahora opera como Temple Choppers o Gary Royal de Beware Choppers, últimos triunfadores en el show.

Aparte de Bike Show, Born Free podia considerarse un Bike Meeting, puesto que cientos sino miles de choppers acuden a la llamada y se amontonan la mayoría en los aledaños del recinto, y algunos elegidos en la Grass Area que es donde se destila el verdadero espectáculo.

Esto me sirve para introducir Old And Proud como un evento en la linea del masivo evento californiano. Nacido desde la espontaneidad y como una sencilla reunión de orgullosos propietarios de Harley Davidson pre 84, este bike meeting ha acabado cogiendo el testigo del que podría ser considerado su hermano mayor, el Flanders Chopper Bash de Belgica: Un evento al cual solo podían acceder CHOPPERS en mayusculas, en el que un tipo en la puerta a modo troll o Cancerbero custom decidía si tu moto era suficientemente buena para entrar o no. Eso si, una vez dentro podías encontrar la flor y nata de las choppers de toda Europa.

Old and Proud es un poco mas permisivo puesto que el único requisito para acceder al recinto de La Cantera es ser poseedor de una Harley Pre 84 da igual año, cilindrada, originalidad o pulgadas de horquilla. 

Lamentablemente por culpa de mi trabajo no he podido estar presente en todas las ediciones de este evento, y este año mas que nunca, con mi moto recién terminada tenía como necesidad de vida o muerte estar allí, asi que cuando me dijeron que cancelaban el trabajo que tenia justo ese día, la oscura nube que me rondaba la cabeza se esfumó.

Siempre es un placer encontrarse con la gente que organiza Old and Proud, aunque estén corriendo de un lado para otro intentando organizar algunas cosas de ultima hora mientras reciben a las primeras motos que comienzan a llegar. Es inevitable girar la cabeza y dirigir la mirada a la entrada cuando suena acercándose el rugido de un motor con la esperanza de que sea alguien conocido al que hace tiempo que no ves, pero es cada vez mas habitual que esa moto venga de Francia, Belgica o incluso Dinamarca, y cuyo piloto trata de recolocar sus vertebras mientras estira su espalda aun con el casco y una mueca entre alegre y de puro dolor grabada en la cara. 

Una vez pasado un tiempo prudencial para no ser demasiado invasivo te acercas a inspeccionar la moto del recién llegado. Es un Panhead del 58 que acaba de recorrer 1200 kms hasta llegar a la Cantera, parece increíble pero es asi, aun huele a aceite quemado y no ha tenido ni un solo percance fuera de lo habitual en el viaje. También es cierto que siempre hay dos o tres motos que llegan directas al stand de Dakota Custom a ver si Andres puede solucionar una junta de culata que pierde compresión o alguna avería eléctrica que ha truncado el viaje de ida. Y aun queda el de vuelta….

Poco a poco siguen llegando motos, un goteo cada vez más continuo. Grupos cada vez más grandes que se apelotonan en la entrada. El staff no da abasto para darles paso y tú tampoco eres capaz de atender con el interés que merecen a las motos van llegando. Panheads, Shovelheads, Knuckleheads, Flatheads… Todo un catalogo de motores clásicos de Harley en el mismo espacio, tantos que ya ni te impresiona una moto guapísima con un motor de 80 años, como puede ser eso? Piensas en la primera vez que viste un Knucklehead en persona, fue como encontrar un fósil de tiranosaurio en perfecto estado o encontrarte con Michael Jackson saliendo del baño del bar, estuviste todo el día y probablemente toda la semana hablando con los colegas de lo raro que era y de lo guay que había sido el encuentro.

Esto era un baño de choppers, un campo plagado de horquillas largas, depósitos singulares y accesorios únicos. Intentas concentrarte en encontrar los detalles más reseñables o las modificaciones mecánicas más curiosas en una moto, pero es imposible por que ningún cerebro humano esta capacitado para atender a un solo punto con tanto estímulo al rededor. 

OldAndProud

Con la cabeza confusa y la vista un poco nublada llegas al stand de Unicorn Flakes en el que brilla su ultima fabricación, Bad Party. Un motor UL montado en un chasis con el deposito integrado con un trabajo finísimo de chapa y molding. Una linea de dos escapes en parejas upsweep, un deposito fabricado con dos tapas balancines de panhead, horquilla de 33,4 sacada de una KH y un sinfín de piezas de fundición propia. Un proyecto de pura inspiración chopper años 60 en la mas pura onda de los Bike Shows de los que hablábamos al principio de este texto. 

También muy destacable era el stand de Motor & Co. Los franceses comenzaron a descargar un camión con rampa elevadora mientras cenábamos la noche del jueves. Era difícil distinguir desde la distancia y a contraluz que motos estaban descargando, pero joder: una DuoGlyde del 60 con pintura original y una patina increíble, un Knuckle del 46 que ejemplifica perfectamente lo que es un Survivor Bobber, otro UL(creo que nunca había visto uno y de repente aqui aparecen como setas), un chopper Panhead… Y lo mejor de todo, un montón de piezas de época a muy buen precio. En este tipo de eventos normalmente es esto precisamente lo que se echa de menos, el espíritu del swapmeet: un montón de piezas tiradas en una alfombra sin intención de especular, solo tratar de quitarse chatarra de encima y que otro pueda aprovecharlo para su proyecto. Sin embargo este año había buena cuenta de stands con piezas de todo tipo como el de Linkert de Benidorm o Break Skull Choppers de Valencia… Alguno salió con un chasis o una horquilla bajo el brazo, aun arrepintiéndose y pensando qué coño iba a hacer con eso el resto del dia. 

Una marabunta de choppers, bobbers y stock bikes formaban ya casi una masa informe de hierro en la que costaba diferenciar una de otra, pero entre ellas destacaba una moto que tenia ganas de ver desde que me enteré que iba a estar presente: Un chopperón azul metalizado con motor Knuckle del amigo Jelle de Chopperbarn en Belgica, que ganó el premio a la moto mas antigua del evento. No recuerdo el año aunque intuyo que sea del 36 a pesar de que el motor parezca posterior, a quien le importa eso? Una horquilla Springer extended interminable preciosa a juego, unos upsweep fishtails alcanzando el infinito… En fin, una geometría que bien podría ajustarse al canon sagrado de una chopper en caso de que existiese.

Otro espacio que mereció visita fué el patio delantero del stand de Zombie Chopper y James Parts. Una buena selección de motos rebosantes de personalidad y carácter, ademas de ser motos de carretera, nada de exhibición. Panheads y shovels que cada año se pegan unos cuantos kms en su ya tradicional ruta desde el norte de Francia hasta Almería en un viaje sin asistencia y probablemente sin muchos escrúpulos. Coffins, Boat tails, monjas lascivas… todo cabe en el imaginario chopper de esta crew y en parte es lo que les otorga ese aura de salvajismo sobre ruedas.

Sábado por la tarde, comienza el espectáculo que muchos esperaban: El Kickstart Contest. La gente acude a la llamada del imán y se arremolina alrededor de unas cuantas motos que tratan de salir victoriosas en el concurso de arranque a patada, en el cual ganará el que consiga arrancar mas veces en un minuto. Simple no? Todo el que tenga una moto con arranque a patada sabe lo difícil es que la moto arranque cuando debe, y eso que se supone que esta hecha para cumplir esa sencilla labor. Esa tarea se complica aun mas cuando estas rodeado de gente mirándote mientras te peleas con la moto e intentas averiguar que esta pasando: El encendido esta adelantado? La mezcla demasiado rica? La habré ahogado? Todas esas variables rondan a la velocidad de la luz por tu cabeza mientras te desvives dando patadas a un pedal que solo te devuelve una tos con forma de bocanada de gasolina por el carburador, mientras escuchas la enumeración de los últimos segundos a modo de cuenta atrás y el publico te jalea ya con poca esperanza y preparándoselos para exclamar el ultimo y definitivo «OOOOOOHHHHHH».

El ganador absoluto fue Toni Buzo con su Ironhead construido por Sergio Bernabéu de Greasy Bobber. 18 arranques tienen la culpa. DIECIOCHO. Probablemente quede imbatido durante un tiempo por que no es una cifra que se esperase nadie. Curioso y habitual es escuchar comentarios al terminar el show y dispersarse la aglomeración: «Claro es que es un Ironhead, tiene menos compresión» o «Llevara encendido electrónico». Cada uno busca el consuelo donde puede.

No voy a entrar a valorar los conciertos ni los DJs, por que sencillamente no les hice ni puto caso. Entiendo que es una especie de aderezo para rellenar huecos y ambientar un poco, pero a mi sinceramente no me hizo falta aderezo, de echo me faltó tiempo para poder analizar minuciosamente cada moto, discutir sobre soluciones a problemas mecánicos o quejarnos de lo difícil que lo tenemos en este país o lo caro que se esta poniendo todo en este mundo. A fin de cuentas al menos para mi, este Bike Meeting no es nada sin los dueños de las motos, puesto que lo interesante y necesario en estos eventos es crear comunidad, generar vínculos y contactos, poder aprender de los demás y quizás poder enseñar algo también.

Un punto a mejorar es la presencia femenina en general en este mundo, no ya como visitante sino como propietarias de Harleys clásicas. En el Born Free ya se empieza a intuir una presencia cada vez mas habitual de mujeres tanto riders como constructoras. A ver si poco a poco se van poniendo las pilas por aqui, aunque eso ya no es cuestión de organización sino de que aparezcan referentes y se rompan algunas barreras.

En fin, Old And Proud fueron dos días quizás demasiado intensos, que lamentablemente solo ocurren una vez al año, y que nos dejan con una especie de vacío existencial hasta la próxima edición. Solo me queda agradecer desde aquí a la organización por el excelente trabajo que hacen no solo durante el evento, sino durante el resto del año. Promoviendo y divulgando la cultura chopper, congregando gran parte de la escena europea entre las paredes de piedra de la Cantera que esperemos que siga dando cobijo por mucho tiempo a este evento único en nuestro país y que cada vez resuena con mas fuerza fuera de nuestras fronteras.

Larga vida a la Gipsy Camp Crew y al Old and Proud! Nos volvemos a ver pronto!

(Visited 429 times, 1 visits today)

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *