
Manu Campa es un pintor madrileño que está especializado en motor; no solo son coches o motos. Son historias llenas de emociones y recuerdos para sus clientes. Nos recibió en su estudio de Madrid donde nos explicó cómo surgió su pasión por los coches, la idea de especializarse en el motor y cómo hace para pintar 80 encargos al año y hacer su trabajo personal mientras viaja sin parar. Nada más conocerle, nos dimos cuenta de que es una persona que ama lo que hace y disfruta cada segundo de lo que la vida le está ofreciendo. Aunque lleva mucho tiempo pintado y viajando por todo el planeta para llevar sus cuadros a diferentes exposiciones y clientes, creemos firmemente que Manu Campa solo acaba de empezar un ascenso imparable.

¿Cuál fue tu primer contacto con el mundo del arte?
Pues de una manera familiar. Mi tía y mi abuela eran estudiantes de bellas artes y profesoras de bellas artes. Un día me pregunté qué quería ser de mayor y la idea de pintar me rondaba la cabeza. Siempre me ha gustaba dibujar. Con 14 o 15 años suspendía todas, pero dibujaba de puta madre. Mis padres me decían que estudiase arquitectura, pero les dije que quería estudiar bellas artes puro a ver qué pasaba. Y me encantó.
Lo que tenía muy claro en la carrera es que lo que quería hacer era pintar. Hasta tercero de carrera no, porque no tenía ni puta idea de lo que quería hacer. Pero descubrí la pintura, me empezó a interesar y me pareció muy buena opción como apuesta profesional. No vender humo, no vender arte conceptual, no vender discurso…. Vender cuadros para que la gente lo pusiera en su casa. Esa parte comercial de la pintura la tenía súper clara.
¿Toda la formación que has tenido ha sido académica?
Si, hice la carrera y fuera. He planeado muchas veces aprender a pintar en otro ambiente, ir a una escuela de pintura porque hay muchísimo por aprender. Yo he aprendido mi método, que probablemente para otros no sea el adecuado, pero es el mío. Es como resuelvo las cosas. Mucha gente me pide por Instagram que haga un curso y que de clases, pero es que probablemente esto lo vea un tipo que sepa pintar y dirá, “este Manu que hace con un spray de agua…“. Es que yo pinto con un spray de agua para degradar los fondos. El otro día vinieron dos asistentes nuevos que quiero que entren. Son dos chicas y veían esto y me decían: “Pero…. y esta técnica?” Y les comentaba que es mi agua desde hace doce años y ahora he comprado unos sprays que no funcionan como este y este viejo es mi salvador. Estos son métodos que aprendes con el tiempo, pero seguramente no sea muy académico el resultado. Aprendí de la academia. Ahora es mi movida.
¿Y cómo decidiste pintar coches? ¿Cuándo te diste cuenta de que era un camino especial o que era algo que te apetecía hacer?
Yo venía de pintar retratos por encargo, paisajes urbanos, cuadros de animales…. Cosas que técnicamente me gustaba resolver y me lo pasaba bien con ello. Y me gustaban las bicis viejas y tenía en mi estudio como 12 o 14 bicis. Bicis con manillares cromados muy bonitos y un día dije “joder tío, esto como objeto estético, además muy en esta onda, blanco y negro, gran formato, muy limpio, muy simétrico… yo creo que visualmente puede funcionar muy bien”. Y pinté una serie de cuadros cuando inauguré la bicicleta en Malasaña, que era de unos amigos míos. Y fue la primera vez que yo descubrí un nicho, descubrí una conexión con el cliente final a través de la pasión que nos unía a los dos con el motivo que estaba pintando yo. De repente fue como un threesome de puta madre de “hostias, esto que pinto un tío que es aficionado a esto que, de alguna manera, tiene los mismos intereses que yo, entiende de la estética, lo que esta retratado detrás, la filosofía…”


No necesariamente tiene que estar vinculado con el arte
¡Justo! Es pasión. Es muy loco, pero es muy pasional lo que hay detrás. Cuando empecé con los cuadros de las bicis, empezaron a comprar cuadros ciclistas profesionales o aficionados coleccionistas de bicis, pero todo lo que englobaba la afición al motivo que compartíamos los dos, que nos interesaba a los dos. Estéticamente y, como en el caso de los ciclistas, como medio de vida. Me hice amigo de Manu Quinziato, de Fran Ventoso, de Taylor Fini… de un montón de ciclistas de primera línea que corrían el Tour, que de repente me escribían y me decían “me gustan mucho tus cuadros. Es que es la primera vez que encuentro algo que es como, es que esa puta bici es mi vida. Con esa bici corría mi padre y me parece fascinante como está hecha”. Ahí encontré una conexión con el cliente muy curiosa.
Al final es eso, de repente conectas porque es la primera bici con la que corrí y fue la bici de mi padre…
¡Justo! Y exactamente igual pasa con los coches y es que yo me compre un escarabajo antiguo. Pinté un montón de cuadros de Escarabajos antiguos y de 356 de los primeros Porsche y ahí hubo un punto de inflexión ya que me sacaron un par de videos en Petrolisius, que es una web americana de videos de coches. Me sacaron en 2015 o 2017. 2015 porque yo tenía un Escarabajo recién comprado antes de restaurarlo con la ventana grande y tal. En esa época Petrolisius era como una bomba de relojería que hacían videos muy bonitos de cinco minutos. Lo que ahora hacemos todos, en el mundo visual del coche clásico, lo empezaron estos tíos, que eran de Los Ángeles y que hacían unas piezas estéticas de cinco minutos con una story telling detrás brutal. No era el típico video de un coche sino de la historia del dueño con ese coche, ya sea un coche de lujo o un coche humilde. Me llamaron y querían hacerme una entrevista y les digo que mi coche era muy económico. Y me dijeron “ya, pero pintas. Hemos visto tus cuadros de coches y ahí sí que hay una historia muy romántica detrás. Entonces nos interesa”

Lo lanzaron y literalmente tenía al día siguiente 30 email de gente de casi todo Los Ángeles diciendo… ”Manu I love your work, ¿how much is that?, Can i get my car painted?, bla bla bla…”. Eso fue un punto de inflexión gordo. La pasión compartida con las bicis ha pasado igual con los coches.
Tengo clientes de todo tipo, desde el cliente que quiere esto (señala el cuadro) que es muy específico. Ahí fui yo a hacer las fotos o si no, me manda las fotos de su fotógrafo. Eso es muy impersonal.
Al cliente que es muy romántico que me dice “tío, Manu, es que mi padre me llevaba cuando era pequeño en un escarabajo o en un Alfa de los sesenta que tenía”, o “me acuerdo del alfa de los sesenta que tenía mi tío que le vinieron mal dadas y lo tuvo que vender”. Entonces le hago algo que evoque eso. Hago lo que quiero, pero ahí hay una parte emocional que es la genial. He visto llorar a 40 o 50 personas en mi estudio cuando han llegado y se han encontrado con el cuadro. Hay una unión ultrapasional que tú la vives entre lo que eres y lo que conduces. La relación con tu coche o con tu moto sobrepasa fronteras. Es muy visceral. Es muy difícil de explicar, sobre todo con los coches. ¡La peña que ahora da por hecho que el coche es una lavadora… ojo! El día que me compré mi Forito me puse a llorar como un enano. El día que me compre mi Porsche no te cuento. Cuando vendí mi Forito se me fue la patata detrás..
Hay algo detrás de esas cosas que son muy de verdad. A través de la pintura encuentro esa relación con la gente que es lo mejor de mi trabajo.

Hay una cosa sentimental que te produce el cuadro cuando lo ves porque te recuerda algo. Es muy especial
Es muy especial. Y es muy “rara avis” porque al final a la hora de comunicar el trabajo, si haces paisaje urbano… primero, lo hacen 10000 tíos, con lo cual la competencia es muy compleja. Pero la conexión de un tercero con ese paisaje urbano es una relación visual, es una relación estética. Aquí hay una relación obviamente estética que también tienes, que para mí es la principal y es que veo algo, me gusta, lo quiero en mi pared, lo quiero en mi salón, me pone cachondo. Pero aparte se suma ese tercer factor que es “ostia tío, es que eso es mi infancia o es que eso es mi aspiración en el futuro o es que eso es el garaje de mis sueños”. Ahí hay algo que suma mucho y que es muy guapo, muy guapo.
¿Cuál ha sido la relación con tus coches?
Tuve un golf gti con el que aprendí a conducir. El mítico caja 2
¿Pero ese te lo compraste?
No. Ese era de mi madre y lo disfrute cuatro años y lo pulió mi padre porque no le molan los coches. Luego hemos recuperado en la familia mi padre y yo en realidad, un golf caja 1 cabrio. El mítico blanco, blanco. El Triple White, llanta blanca, capota blanca, coche blanco y la tapicería blanca de cuadros. Lo uso bastante. Ahí abajo en casa está. Pero, básicamente, como coches míos que he sentido míos y han sido mis proyectos tuve un escarabajo del 53 que era muy especial porque era muy antiguo. Ventana partida atrás. Un coche muy guapo, que vendí para comprar el Forito. Por eso el Forito tenía un 53 en la puerta, que era el año de nacimiento del coche anterior. Lo he vendido para comprar el Porsche. Por eso el Porsche tiene un 31. Porque es el año de nacimiento del Ford
¿Sabes a quien le vendiste el escarabajo?
Si, un tío de Noruega. Además, firmado en contrato. Si alguna vez vendes este coche, al primero que tienes que ofrecérselo es a mí. Y si lo dejo ir, ya lo vendes
Algún día igual lo recuperas todo, En que andas trabajando ahora
Pues mira, en la lista de encargos actuales hay, ya te he dicho, 74 nombres


Pero eso son privados
Eso son encargos. Y luego mis proyectos. Muy bonitos son este de Miami que me parece muy especial, también por intentar jugar con un concepto nuevo de todo muy apagado, muy Darth Vader. He sacado un gris que el blanco de los cuadros es un gris medio (señala unos cuadros). Entonces va todo de una graduación desde esto al negro, ¿sabes? Entre esto y esto. Técnicamente es un reto.
Otro proyecto muy bonito es el que estoy trabajando es uno que estoy haciendo con Gelete Nieto. Vamos a hacer 4 cuadros para levantar capital para apoyar a la fundación de Ángel Nieto que, básicamente, ayuda económicamente o psicológicamente a gente que ha tenido accidentes de tráfico en moto. El dinero destinado va destinado, por ejemplo, a habilitar un cuarto de baño de un chico que se ha quedado paralitico, o para ayudar a la familia de alguien que ha fallecido en un accidente de moto. Son todo proyectos relacionados con accidentes de tráfico de moto.
¿En este de Miami, cuantos cuadros llevaste?
Lleve 6. Todos de 1,80×1,20 y todos están inspirados en el proyecto de los cuadros con la cinta que fue porque vi, no sé si conoces el plátano ese que pusieron en Arco con la cinta americana por encima que se vendió por 100.000 pavos. Yo siempre he tenido mis maquetas de mis coches por mi estudio y siempre he dicho “tío, quiero hacer algo con las maquetas y no sé qué, pero me apetece en vez de retratar un coche, retratar un juguete”. O sea, jugar con esto ya que muchas veces las utilizo porque me ayudan con los reflejos. Cuando un cliente te manda fotos malas, pues ayudan. Y vi la banana esa y fue como ostia. Pero en vez cinta americana, cinta de carrocero que es la que utilizamos los pintores. La ponemos encima y lo pintamos así en plan hiperrealista pegado a la pared.
Entonces, ese proyecto que es de los primeros que he hecho con coches y como un concepto que me apetecía a mi divertido. Estoy intentando continuarlo con esta serie. Son maquetas de coches que he comprado de todos iconos de Fórmula 1 para llevar un poco la historia del motor sport. Pues Nelson Piquet, Michael Schumacher, el ultimo que es Carlos Sainz… pero van a ser todos así, Ayrton Senna…. Retratos de sus Fórmula 1. Yo creo que es un proyecto muy bonito y a mí, estéticamente.
Ese rollo Darth Vader que se ve como muy macarra a mí me parecen muy guapos. Y en mi entorno no están gustando tanto. Mi padre vino el otro día y dijo “ahora vas a pintar por encima, ¿no?” (se ríe).
Es un proyecto diferente. El reto es conseguir con muy poco, mucho. Ahí parece que no, pero mi asistente me lo planteo, lo dejo así como una mancha y de lejos el efecto era casi este (señala un cuadro), no este (señala un cuadro) pero luego cuando te acercas en una escala de grises, que es un cambio de tono mínimo, hay un curro de pincelada que flipas. El reto es conseguir que transmita mucho con muy poco. Pero para mí funcionan muy bien, tío. Y la verdad es que estoy contento. En teoría está vendido este y un tío de Miami quiere este.


¿Qué proyectos te da más satisfacción hacer? ¿Encargos…?
Estos proyectos personales, que no siempre he podido hacerlos porque siempre he tenido mucho curro en esa lista de encargos. Al final es presión porque tienes un dubaití millonario que lleva seis meses esperando su cuadro y como le vaciles un poco se cae en encargo. Siempre estoy con la presión de producir para satisfacer el apetito de todos ellos. Me permito poco o me he permitido poco durante muchos años los proyectos diferentes
Pero el último año y pico que empiezo a tener más ayuda aquí ya que somos tres en el equipo, más mi mujer en casa. Voy teniendo un poco más de aire para decir “oye, mira entre todos vamos resolviendo todo” y me permite hacer la expo de Madrid con las resinas o la expo de Miami todos los cuadritos con la cinta. Proyectos un poco más serios porque hasta ahora, hace dos años, el 95% de mi curro era eso (señala un cuadro)
Era muy monótono porque visualmente era muy parecido porque mis cuadros funcionaban de una determinada manera y a la gente le gustaba y, cuando me lo encargaban, yo tampoco les daba un giro.
De los de las cintas me han encargado ocho o nueve cuadros. Tengo que ir esta tarde a casa de un colega que tiene maquetas proque tengo un encargo de un tío de Miami que tiene un Corvette C2 brutal rojo y ha comprado la maqueta él, que colecciona maquetas, para yo hacerle la foto para un cliente mío de Miami. Una cosa muy loca.
Mola que el tío que lo ve dice “Hostia, quiero algo de mi coche, pero quiero que lo hagas así. Me apetece que lo hagas con este proyecto, con esta movida”. Mola porque te vas abriendo puertas y vas evolucionando un poco.
¿Cómo es tu relación con los clientes?
Lo mejor del curro. Y lo más loco es que cuando viajas descubres que tu cliente te lleva a cenar, te invita a su casa a dormir, te presenta a su mujer, sabe cómo se llama mis hijos porque me siguen en Instagram… hay mucha relación física aquí en Madrid que es muy buen rollo.
El otro día me hicieron socio de honor del club Porsche España y llevo seis meses con mi Porsche y soy el Porsche más barato de Club Porsche España. Pero me decían “tío, Manu. Te hacemos socio de honor porque aquí en la junta directiva, que somos 25, casi todos tenemos cuadros tuyos. ¡Pero es que nos caes de puta madre a todos!. Y eso en este mundillo es muy rara avis. Todos tenemos un cuadro tuyo que nos flipa. Somos todos clientes satisfechos, todos hablamos bien de ti y encima nos caes de puta madre. ¡¡Y además das una visibilidad a la marca que te cagas!! Haces mucho por el club. Sólo compartiendo las historias y viviendo el Porsche como lo vives que estas todo el día con él, nos mola”
Es verdad que casi todas las relaciones con los clientes son buenas.



Web : www.manucampa.com
Instagram: @manucampart