Harley Davidson XLCR 1000

Vamos con las siglas; primero el XL, que aunque rememora las siglas «extra large», en Harley significa justo lo contrario: eXperimental Lightweight. Es decir, bajo peso experimental. Citado en una moto de 230 kg en canal por primera vez en 1957, eran ligeras como un rinoceronte. Decir que una Hydra de 1957 pesaba 270 kg en seco. Así que sí, eran más «ligeras» que sus hermanas. Cosas yankees.

Nombradas ya Sportster provenían de los anteriores modelos K pre-57. El CR lo dejamos para después. Estamos en 1957; todo iba bien, Japón aún no se había pronunciado y el público americano compraba esos camiones con dos ruedas sin problema, producto nacional, ya sabéis cómo son. Pero las cosas fueron evolucionando y Harley se apalancó en sus productos en demasía. Sus cuentas poco saneadas hicieron que en 1969 fuera comprada por AMF (American Machinery and Foundry, que no American Mother Fucker), que se dedicaba mayormente a la industria de las máquinas recreativas y demás movidas.

A la semana ya se dieron cuenta de que la jugada había sido un fail épico. 22 millones de dólares les costó la broma. Y fueron cagada tras cagada hasta su salida de la compañía en 1981. Pero… en sus últimos años y cuando el público estaba obnubilado con la potencia y el bajo peso japonés, hicieron una nueva jugada (spoiler: tampoco les salió bien). Con el culo más apretado que el remache de un avión, fueron directos al MIT a buscar personal para poder crear algo novedoso con lo que animar las ventas. L.V. Beals fue contratado y puesto al frente del departamento técnico de HD. Éste contrató a Jeff Bleustein y a un joven diseñador: Willie G. Davidson, nieto de uno de los cofundadores de la marca.

Willie G. Davidson

Este trío maravilla parió el motivo de este texto como podréis adivinar: la XLCR 1000. La CR de café racer, como habréis supuesto también. La fórmula fue un chasis aligerado, un motor con base a las míticas XR750 de dirt y menos ingeniería evolutiva que una mesa camilla.

Tan solo 3000 unidades fueron fabricadas. ¿Por qué? Porque era otro mierdón americano que no servía ni de pisapapeles en comparación con las ligeras motos inglesas. Y estas tampoco servían de nada en comparación con las motos japonesas. Así que imaginad comparar una XLCR y una Four de 1979. El abismo en finura, pilotaje, ligereza de marcha y efectividad era más o menos como el que hay entre Bilbao y el Tíbet.

Harley Davidson XLCR 1000

La nostalgia es para nostálgicos. Y en 1977 esta moto nació desfasada. No tanto por sus cifras: 68 caballos, 81 Nm y 13.2 segundos en el cuarto de milla, una distancia entre ejes de 1.5 metros y 220 kg en orden de marcha. Pero sí en fiabilidad y en manejabilidad. Un tanque envuelto en pretensiones y buenas intenciones.

Envuelto también pero, de una belleza superlativa reconocible allá donde mires. Una rara avis, un unicornio, el colmo de las rarezas. Una moto racing de la marca menos racing. Es inusual y excepcional a partes iguales. Su punto más destacable es que tiene muchos puntos destacables. Un cuerpo moldeado con base a las fibras (también) de las XR750 pero adaptado al formato on-road. Un depósito casi endurance con huecos para las rodillas, un asiento con un leve respaldo para las aceleraciones, los estribos más retrasados nunca

montados en una Harley stock y una posición de manillar en la que una vez agarrado, parecía más unos semis actuales que un manillar de Harley al uso (aunque es difícil encontrar una foto con el manillar de serie). Y esos colectores 2-1-2 que se daban un besito debajo del filtro del aire para después separar sus destinos uno por cada lado de la moto, destacando el colector del cilindro frontal que rodeaba la parte baja delantera de la moto y deja una vista del lateral izquierdo muy especial, casi parece una defensa. Todo el conjunto en negro. Porque solo salió en negro, como deben ser las cosas en general, negras brillantes o negras mate; no hay fucking más.

Harley Davidson XLCR 1000

Y así es como este tractor negro desfasado se ha convertido, desde hace ya años, en un icono. Porque si lo pensáis hoy en día es muy normal que las marcas pongan etiquetas de movimientos en sus motos: Ducati café racer, Triumph Scrambler/Bobber, etc. Y que haya modelos Heritage: Bonneville, Kawa W800, BMW Urban G/S… Pero en 1977 no lo era mucho. Y Harley desde mi punto de vista hizo la primera «Heritage» de la historia. Sacando un modelo nuevo parecido a motos customizadas de épocas anteriores y encima incluyendo una etiqueta en su nombre: Café Racer. Con la particularidad de no tener absolutamente nada que ver con el Café Racer ni con ningún tipo de moto que no fueran cruisers. Con dos huevazos.

Actualmente también podemos encontrar Sportsters que replican a la XLCR, lo que se podría considerar como meta-custom: Porque de una moto nueva hacemos una réplica de una heritage que ya en stock, era en sí una heritage. Esto son matemáticas custom clarísimas. Poneos al día en metafísica, cojones.

Así que no os preocupéis si sois jóvenes, feos y nadie os entiende como a la XLCR. Solo tenéis que esperar a convertiros en un icono del diseño viejuno. Todo el mundo seguirá sabiendo que sois unos mierdasecas, pero el tiempo os dará un aire vintage con que triunfaréis allá donde vayáis.

Sed buenos.
Xavi Dynamische’24

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